El Festival Mundial de Circo 2026 convirtió Lima en uno de los principales puntos de encuentro del circo internacional durante tres jornadas celebradas entre el 10 y el 12 de agosto en la Explanada del Jockey Club del Perú. Más de 50 artistas procedentes de once países participaron en esta segunda edición de un certamen concebido para reunir algunas de las disciplinas más representativas del espectáculo circense actual. Para una institución vinculada a la tradición familiar y a la conservación de la cultura circense como el Circo Raluy Histórico, la celebración de festivales internacionales de estas características representa también una oportunidad para poner en valor un arte que combina historia, innovación, técnica y transmisión generacional.
La edición de 2026 mantuvo el planteamiento competitivo estrenado un año antes, pero amplió la dimensión internacional del encuentro con artistas procedentes de países como Ucrania, Francia, España, Italia, Israel, Hungría, Alemania, Argentina, Brasil y Uruguay, entre otros. Acrobacia aérea, trapecio volante, equilibrio, malabarismo, alambre, fuerza y clown formaron parte de una programación diseñada no solamente como espectáculo para el público, sino también como escaparate profesional para artistas que aspiran a seguir desarrollando sus carreras en los principales festivales y pistas internacionales.
El Festival Mundial de Circo consolida su segunda edición en Lima
El Festival Mundial de Circo nació en Lima en 2025 con un planteamiento que recupera una de las fórmulas más importantes para la proyección internacional de los artistas circenses: la competición ante un jurado formado por profesionales con experiencia en grandes compañías, festivales y familias de circo. Después de aquella primera convocatoria, la organización preparó una segunda edición para 2026 nuevamente en la Explanada del Jockey Club del Perú, uno de los principales espacios utilizados durante la temporada circense limeña.
El formato distribuyó las actuaciones entre diferentes galas. Las denominadas Gala Jade y Gala Rubí permitieron presentar los números participantes durante las primeras jornadas, mientras que el miércoles 12 de agosto se reservó la Gala Diamante para la final y la ceremonia de premiación. Cada una de las propuestas fue valorada teniendo en cuenta aspectos esenciales en una competición profesional: dificultad técnica, creatividad, ejecución artística y capacidad de conectar con los espectadores.
Este modelo convierte un festival competitivo en algo más amplio que una sucesión de actuaciones. Para los artistas supone la oportunidad de mostrar su trabajo ante especialistas internacionales; para los profesionales constituye un lugar de encuentro y descubrimiento de nuevos talentos; y para el público ofrece la experiencia de contemplar en una misma pista disciplinas, estilos y escuelas circenses procedentes de diferentes países.
Más de 50 artistas y una amplia variedad de disciplinas circenses
Uno de los principales atractivos de la edición de 2026 fue precisamente la diversidad de números seleccionados. Entre los participantes anunciados figuraron The Flying Henriquez, con un espectacular ejercicio de trapecio volante doble, una de las disciplinas históricamente más exigentes del circo por la coordinación, velocidad y precisión necesarias para ejecutar los vuelos entre trapecistas.
También participó Maverick con un número de rola bola, disciplina basada en el equilibrio sobre cilindros y plataformas móviles que exige un extraordinario control corporal. Alexander Sánchez, por su parte, llevó a competición sus malabares de rebote, especialidad en la que la coordinación entre las trayectorias de las pelotas, el suelo y el ritmo de ejecución resulta determinante.
Las disciplinas aéreas tuvieron una presencia especialmente destacada. Duo Adventures presentó aro aéreo, mientras que Duo Delirium compitió con un ejercicio de faja aérea. A ellos se añadieron Luján Gómez, con telas aéreas; Adriana Lazarte, con una combinación de pulsadas y fajas aéreas; Duo Bora, con trapecio fijo; y Anastasiia, también especializada en aro aéreo.
La programación incorporó además las pulsadas de Arbon y el alambre tenso doble de la Troupe Los Rodríguez, completando una selección caracterizada por el predominio de disciplinas en las que la dificultad técnica debe combinarse necesariamente con una presentación artística capaz de transformar el ejercicio físico en espectáculo. El payaso Peluzín asumió el apartado humorístico y sirvió de contrapunto a los números de mayor riesgo y tensión.
Un jurado formado por referentes internacionales del mundo del circo
El Festival Mundial de Circo 2026 concedió especial importancia a la composición de su jurado. La presidencia correspondió al italiano Fabio Montico, presidente del International Circus Festival of Italy y una figura con amplia experiencia en la selección y valoración de artistas procedentes de diferentes escuelas circenses.
Entre los especialistas anunciados también destacó Odette Bouglione, representante de una de las familias más emblemáticas del circo europeo y presidenta del histórico Cirque d’Hiver Bouglione de París. La relación entre la familia Bouglione y este edificio parisino se remonta a varias generaciones y constituye uno de los ejemplos más representativos de continuidad empresarial y artística dentro del circo europeo.
Otra figura especialmente relevante fue Tito Gaona, integrante de la célebre familia mexicana de los Flying Gaonas. Su trayectoria está directamente vinculada a la historia del trapecio volante internacional y al máximo reconocimiento obtenido por la familia en el Festival Internacional de Circo de Montecarlo, donde los Flying Gaonas recibieron el prestigioso Payaso de Oro.
También participaron profesionales como Katya Arata-Quiroga, perteneciente a una extensa saga circense y vinculada al Circus Vargas; el mexicano Renato Fuentes, integrante de la dinastía de Los Valentinos; el productor brasileño Frederico Reder; María José Pinto, representante de otra familia de larga tradición circense; y el peruano Fernando Zevallos, fundador y director artístico de La Tarumba.
Las informaciones publicadas después de finalizar el festival muestran además alguna diferencia respecto a la composición anunciada inicialmente. Una crónica internacional fechada el 13 de agosto incluyó también a Aldo Vázquez dentro de la relación definitiva de especialistas que formaron parte de la mesa técnica, lo que indica que la configuración final pudo experimentar algún ajuste respecto al programa comunicado antes del inicio de las funciones.
Fernando Zevallos y la representación del circo peruano
Dentro de un jurado predominantemente internacional, la presencia de Fernando Zevallos aportó la perspectiva del desarrollo contemporáneo del circo en Perú. Zevallos es fundador de La Tarumba, proyecto creado en Lima en 1984 y convertido con el paso de las décadas en una referencia de la combinación entre circo, teatro y música.
Su participación reflejó también la importancia que el sector circense ha alcanzado en Perú durante las últimas décadas. La celebración de un festival internacional competitivo en Lima permite reunir la tradición de las grandes sagas familiares con compañías vinculadas al circo contemporáneo y artistas procedentes de diferentes modelos de formación.
Esta convivencia entre distintas escuelas constituye precisamente una de las principales características de los grandes festivales circenses. Más allá de establecer una clasificación entre participantes, estos encuentros permiten intercambiar técnicas, descubrir nuevas propuestas y crear relaciones profesionales que pueden desembocar posteriormente en contratos, giras o invitaciones para participar en otros certámenes internacionales.
El precedente de 2025 y los primeros ganadores del Festival Mundial de Circo
La edición inaugural de 2025 estableció una estructura de premios dividida en las categorías Circo de Oro, Circo de Plata y Circo de Bronce. El gran triunfador de aquella convocatoria fue Dmytro, distinguido con el Circo de Oro y convertido en una de las principales referencias de la primera edición del festival limeño.
Los Circos de Plata fueron concedidos al Dúo Stauberti y Dúo Desire, mientras que entre los reconocidos con el Circo de Bronce figuraron LS Brothers, Troup Uniqum, Danylo y Karolina. Aquella primera relación de premiados permitió establecer una estructura competitiva reconocible que regresó en 2026 con una selección internacional de artistas.
El objetivo de estos reconocimientos trasciende el propio trofeo. Los grandes festivales de circo funcionan también como plataformas de promoción profesional, porque directores artísticos, empresarios y responsables de otros certámenes pueden descubrir números susceptibles de ser contratados o invitados posteriormente. Precisamente una de las principales novedades conocidas después de finalizar la edición de 2026 confirma esta función del festival como escaparate internacional.
Anastasiia y Luján Gómez reciben importantes invitaciones tras la final
Las informaciones publicadas después de la Gala Diamante permiten identificar al menos dos artistas cuya actuación obtuvo una importante repercusión profesional: Anastasiia y Luján Gómez. Una crónica internacional publicada el 13 de agosto, un día después de concluir el festival, confirmó que Fabio Montico entregó personalmente dos invitaciones vinculadas a festivales celebrados en Italia.
La joven Anastasiia, participante con un número de aro aéreo, recibió una invitación para actuar en la quinta edición del Italian Circus Talent Festival, certamen dedicado especialmente a detectar y promocionar nuevos talentos circenses. El reconocimiento supone una oportunidad para que la artista continúe mostrando su trabajo ante profesionales internacionales después de su participación en Lima.
Por su parte, Luján Gómez, que compitió con un número de telas aéreas, fue invitada a participar en 2027 en el International Circus Festival of Italy, uno de los encuentros circenses internacionales dirigidos por la organización presidida por Fabio Montico. La invitación sitúa su actuación en Lima entre las que generaron una consecuencia profesional directa después de la competición.
Estos reconocimientos deben diferenciarse, sin embargo, de los premios oficiales del Festival Mundial de Circo. La documentación periodística posterior disponible permite confirmar las invitaciones recibidas por ambas artistas, pero no permite establecer con suficiente seguridad que correspondieran a las categorías de Circo de Oro, Plata o Bronce. Por ello, Anastasiia y Luján Gómez pueden considerarse dos de los nombres que salieron especialmente reforzados de la edición de 2026, sin atribuirles una clasificación que no aparece documentada en las fuentes consultadas.
El circo como punto de encuentro entre generaciones y países
La segunda edición del Festival Mundial de Circo de Lima volvió a mostrar la función que este tipo de acontecimientos desempeña dentro del sector. La competición resulta importante, pero alrededor de ella se genera también un espacio de intercambio entre artistas jóvenes, profesionales consagrados, empresarios, directores de festivales y representantes de algunas de las grandes tradiciones familiares del circo internacional.
La presencia de más de medio centenar de artistas procedentes de diferentes países permitió reunir sobre una misma pista formas distintas de entender la acrobacia, el equilibrio, los números aéreos, el malabarismo y la comicidad. Esa variedad ayuda también al público a descubrir que el circo continúa evolucionando sin perder algunos de sus elementos fundamentales: el riesgo real, la preparación técnica, la disciplina, la precisión y la relación directa entre artista y espectador.
Festivales como el celebrado en Lima contribuyen además a facilitar la circulación internacional de los números. Las invitaciones concedidas después de la final a Anastasiia y Luján Gómez constituyen un ejemplo concreto de cómo una actuación realizada en Perú puede abrir las puertas de otros escenarios y festivales europeos. De esta manera, cada certamen se convierte en un nuevo eslabón dentro de una red internacional en la que el talento puede desplazarse de una pista a otra y enfrentarse a públicos muy diferentes.
Una experiencia que mantiene viva la cultura circense internacional
El Festival Mundial de Circo 2026 cerró su segunda edición después de tres días en los que Lima reunió algunas de las disciplinas más representativas del espectáculo circense internacional. La diversidad de procedencias, el nivel técnico de los números y la presencia de especialistas de distintas tradiciones convirtieron el encuentro en una muestra de la capacidad del circo para seguir generando nuevas generaciones de artistas.
Para el público, un acontecimiento de estas características permite comprender que asistir al circo es mucho más que contemplar una sucesión de ejercicios espectaculares. Es una experiencia basada en la emoción que provoca observar una acción real ejecutada ante los espectadores, sin posibilidad de repetir una toma ni corregir posteriormente un movimiento. Cada vuelo, cada equilibrio y cada salto concentra años de preparación que se resuelven en apenas unos minutos sobre la pista.
Esa combinación de tradición, riesgo, técnica y emoción también forma parte de la esencia del Circo Raluy Histórico, donde distintas generaciones continúan haciendo del circo una experiencia destinada tanto a las familias como a quienes desean reencontrarse con la atmósfera de las grandes pistas clásicas.
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